La OST va incrementando su catalogo discográfico dedicado a la zarzuela. Lo inició en 1994 gracias al proyecto de colaboración entre la Fundación Caja Madrid y el sello Audividis Valois donde se grabaría Bohemios, El barberillo de Lavapies, Doña Francisquita y Marina. Luego fue con Deustche Grammophon y La Gran Vía / El bateo. El último registro, recientemente aparecido, incluye dos importantes títulos del repertorio, Agua, azucarillos y aguardiente y La tempranica. Se consolida así un importante catálogo que viene a ocupar un lugar de renovación del género, algo absolutamente necesario, ya que las últimas grabaciones de estas obras se hicieron hace más de cuarenta años.
Con estas nuevas grabaciones se ponen al día títulos de la lírica española en unas inmejorables condiciones. Contribuyen a ello las buenas circunstancias en las que se llevan a cabo. A una importante orquesta española como la Orquesta Sinfónica de Tenerife se une el Coro de la Comunidad de Madrid, y un reparto de importantes voces como María Bayo, quien ha creído desde un principio en este ambicioso proyecto, así como María Rodríguez, Eduardo Santamaría, Carlos Bergasa o Raquel Lojendio, con la experta dirección de Víctor Pablo Pérez, que al igual que María Bayo, ha participado en varias de estas grabaciones.
La burbujeante y chispeante obra de Federico Chueca Agua, azucarcillos y aguardiente, se estrenó el 23 de junio de 1897 en el Teatro Apolo. El libreto de Miguel Ramos Carrión describe pequeños conflictos de la vida cotidiana de una ciudad que, por un lado, seguía siendo rural en los barrios populares y por otro lucía una pequeña burguesía de espíritu cosmopolita como era el Madrid de finales de siglo, el de la Restauración. Es uno de los títulos del género chico que más se representa y por tanto son varias las grabaciones que se han hecho de ella. En concreto existían cinco grabaciones, aunque no todas ellas disponibles en cd, a las que se une ahora esta.
El caso de La tempranica es más curioso siendo como es la obra maestra de Géronimo Giménez, el autor del garbo. Se estrenó el 19 de septiembre de 1900, abriendo la temporada del Teatro de la Zarzuela de Madrid que dirigía el autor del libreto, Julián Romea. El éxito fue arrollador como luego se ha confirmado con alguna moderna puesta en escena y entre ellas la que Adolfo Marsillach hizo en este mismo teatro en 1983. Sin embargo, sólo se disponía de dos grabaciones discográficas muy difíciles de conseguir. Una dirigida por Enrique Navarro y que en 1990 se ofreció en cedé con una colección de fascículos y una segunda dirigida por Rafael Früebeck de Burgos para Columbia y que una empresa privada editó en cedé en 1998. Por ello esta nueva grabación, realizada a partir de la edición crítica de Claudio Prieto, viene a llenar el vacío discográfico de una de las más bellas partituras del repertorio español.
Concha Gómez Marco
