El viernes 26 de febrero la Orquesta Sinfónica de Tenerife ofrece en el Auditorio de Tenerife su programa de abono nº 7. En programa hacen pareja dos creadores diametralmente opuestos, de dos centurias y dos culturas musicales antagónicas, y periféricas, pero que siguen ejerciendo un poderoso y directo atractivo sobre los públicos más amplios, desde la misma época de su vida artística.
Britten puso al día el reloj de la contemporaneidad musical británica tras brillantes epígonos de un suntuoso Postromanticismo como Elgar o de un evocador compromiso entre pasado y modernidad, como Vaughan-Williams. Exquisito portavoz y traductor de los ritmos e inflexiones de la lengua inglesa, lector e intelectual comprometido, Britten es uno de los grandes creadores vocales de la pasada centuria; su aportación en el género ópera y canción es sobresaliente, destacando los ciclos de poemas musicalizados, como Serenade, que la OST interpretará en el programa de abono nº 8, o estas exquisitas Illuminations, escritas sobre textos de Rimbaud. El plenamente romántico ruso Chaikovski descolló en prácticamente todos los géneros, pero son especialmente populares sus contribuciones a la sinfonía, que aún empapada del algo estéril debate sobre la interpretación puramente formal o la propuesta programática, no consigue escapar a la peligrosa pero sugerente tentación de ser leída y escuchada en clave autobiográfica; la inestable y convulsiva "Patética" fue estrenada un mes antes del más que probable suicidio de su autor.
Pablo González y Agustín Prunell-Friend, dos figuras de la interpretación musical española, tan jóvenes como establecidos, darán pulso y voz a esta atractiva conjunción. De un lado, el tenor tinerfeño Agustín Prunell-Friend viene a su tierra natal para volver a demostrar su proverbial exquisitez y dominio de uno de sus campos de absoluta preferencia, la canción. De otro, la prestigiosa y ascendente batuta de Pablo González asumirá el reto de dar carácter, refinamiento e identidad a dos obras tan diferentes como fascinantes.
